“Éstas son las tareas de las familia”

Desde Guatemala. Habla una pareja que imparte cursillos prematrimoniales: “Éstas son las tareas de las familia”

Durante muchos años hemos tenido el privilegio de preparar a parejas para recibir el Sacramento del Matrimonio. Aunque nosotros no recibimos esta guía cuando nos casamos hace 40 años, este servicio ha iluminado nuestro camino. Mientras crecíamos en este maravilloso apostolado, hemos descubierto que la Iglesia requiere que cada matrimonio realice ciertas “tareas” para construir la familia y la Iglesia al mismo tiempo, debiendo luego luchar contra una sociedad que querría dejar a un lado los valores humanos y cristianos. Si todas las parejas, desde el momento en el que deciden unir sus vidas para envejecer juntos, se concienciasen de estas tareas, se evitarían tantas decepciones y no perderían el tiempo en cosas que carecen de valor. Pero nunca es demasiado tarde para dedicarse a estas ocupaciones.

LABORATORIO DE HUMANIDAD

Igual que un trozo de arcilla, cada hijo es una materia prima con la que se debe hacer una obra de arte. A veces esta tarea es difícil, debiendo tener en cuenta la particularidad de cada uno pero sobre todo lo que nos compromete como padres es que este laboratorio debe poder disponer de los instrumentos para poder realizar nuestro trabajo.

AMOR

Amor humano generado por los padres y consagrado por el amor de Dios. El amor es la brújula que nos debe guiar para que nuestros hijos aprendan a amar. El amor humano no puede generarse sin la presencia del amor de Aquel que ha dado su vida por nosotros.

DIÁLOGO

Lo que nos distingue del resto de especies animales es la capacidad para comunicarnos verbalmente. A esta capacidad se unen los gestos, las miradas, las caricias (lenguaje no verbal), que permiten establecer una relación adecuada.

EJEMPLO

El testimonio de nuestra relación de pareja es el mejor instrumento en nuestro laboratorio.

SANTUARIO DE VIDA

El hogar es el lugar donde se respeta y fomenta la vida desde la concepción hasta la muerte natural. Cada momento de la vivencia familiar hace que los vínculos sean más fuertes y que siempre se desee volver a este “puerto” donde cada integrante se siente querido y protegido, sin interés, sino por el mero hecho de formar parte de la familia. Debemos esforzarnos para que nuestro hogar sea un santuario de vida.

IGLESIA DOMÉSTICA

Qué bonito es entrar en una casa y ver la imagen de nuestra Madre, o un crucifijo, una vela encendida, o tantas otras manifestaciones del hecho de que estamos en casa, en una casa de Jesús porque Él vive allí, y forma parte de la familia. Igualmente sorprende entrar en una tienda y ver un pequeño altar en una esquina. Inmediatamente nos sentimos entre hermanos. Estas manifestaciones están desapareciendo. Convirtiendo nuestra casa en una pequeña Iglesia, contribuimos mucho más a la formación católica de nuestros hijos. En casa se celebra el Adviento, la Navidad, la Cuaresma, el mes dedicado a la Virgen, el mes del Rosario y otras tantas fiestas que van constituyendo la espiritualidad de la familia. Incluso las celebraciones de nuestros cumpleaños y aniversarios, las enfermedades y las muertes, están acompañados por la presencia de Dios a través de la eucaristía y la oración. "La familia que reza unida, permanece unida". Siendo los primeros educadores en la fe de nuestros hijos, somos una parte muy importante de su vida espiritual. Es una gran responsabilidad que, si la llevamos adelante con alegría y participación, se convierte en una tarea fácil de llevar a cabo.

NÚCLEO BASE

Cuando comprendemos que en casa debe haber normas, límites, respeto, preocupación por los demás, consecuencias por nuestras acciones y responsabilidades, nos hemos dado cuenta de que la familia es una pequeña sociedad. Es una escuela de socialización. Lo que han aprendido nuestros hijos en casa les servirá para relacionarse con los demás…en el colegio, en el trabajo, en la vida cotidiana y les acompañará durante el resto de su vida. Si cada pareja, cada familia, asumiese estas ocupaciones, tendríamos una sociedad mejor y una Iglesia más fuerte. En general, en el momento de unir sus vidas, las parejas jóvenes están más preocupadas por conseguir una estabilidad económica, por conseguir un puesto en la sociedad, y muchas otras “cosas” que, en vez de unirlos, los separan. Y el síntoma común: la falta de tiempo para acercarse a Dios, fuente de amor y fortaleza.

NUESTRA EXPERIENCIA

Como familia hemos vivido bonitos momentos y otros no tanto…Al principio, aunque nos casamos “por la Iglesia” no invitamos a Dios a venir a vivir con nosotros, hasta el momento en que a través de una experiencia de pareja tuvimos nuestro encuentro personal y como pareja con Él. Este encuentro transformó nuestro matrimonio. En este momento, dos de nuestros hijos han formado sus familias y son familias estables y unidas. Aunque siempre hay momentos difíciles, han aprendido a afrontarlos, guiados por la mano de Dios, único consejero capaz de orientar los pasos hacia una vida plena, para poder realizar las tareas encomendadas.

Julio y Dora Ileana Antillón

20.05.2012 - 19:02  |  Fabrizio Caligiuri